El enemigo está en la carretera: la razón por la que Van der Poel podría dejar el barro
Mathieu van der Poel acaba de firmar una de las mayores gestas del ciclismo moderno: octavo título mundial de ciclocross y récord absoluto de victorias. Pero mientras el barro todavía celebra a su rey, la verdadera amenaza a su futuro no está en los circuitos invernales. Está en el asfalto, a más de 40 km/h… y tiene nombre propio: Tadej Pogačar.
El dominio de Van der Poel en ciclocross es total. Lo que ya no está tan claro es si puede seguir permitiéndose ese desgaste si quiere mantenerse en la cima de las clásicas de primavera. Y ahí es donde aparece el dilema que puede cambiar su carrera.
El dilema que nadie ve: ganar en invierno… o sobrevivir en primavera
Desde fuera parece simple: compite en ciclocross, gana casi todo y llega motivado a la carretera. Pero la realidad es mucho más dura.
Van der Poel no usa el invierno como preparación suave. Para dominar el ciclocross necesita estar en su pico máximo de forma meses antes de que arranquen Milán–San Remo, Tour de Flandes o París-Roubaix. Eso implica entrenamientos durísimos, tensión competitiva constante y un desgaste físico y mental brutal.
Él mismo lo explicó tras el Mundial:
“No puedo correr aquí al 90%. Eso no es suficiente”.
Cada temporada de ciclocross es un bloque de máxima exigencia. Y cuando termina, apenas hay margen para resetear el cuerpo antes de entrar en otra guerra… esta vez contra los mejores especialistas del mundo en las clásicas.
El factor que lo cambia todo: Pogačar
Durante años, Van der Poel podía equilibrar ambas disciplinas porque en primavera el escenario estaba más repartido. Ahora no. Ahora hay un corredor que quiere ganarlo todo.
Tadej Pogačar ya no se conforma con dominar grandes vueltas. Ha puesto el foco en los monumentos, las mismas carreras que definen el legado de Van der Poel. Y frente a él no valen medias tintas.
Para batir a Pogačar en Flandes o Roubaix no basta con talento. Hace falta llegar con el depósito lleno, con la preparación milimétrica y sin el desgaste acumulado de un invierno entero compitiendo al límite.
Ahí está la pregunta que pesa cada vez más en la balanza del neerlandés:
¿puedo seguir regalando energía al ciclocross si quiero frenar a Pogačar en las clásicas?
Los récords que lo llaman desde el pavés
La decisión no es solo defensiva. También es una oportunidad histórica.
Van der Poel suma ya:
3 victorias en el Tour de Flandes
3 victorias en París-Roubaix
Está a solo una de igualar los récords absolutos en ambas carreras. Entrar ahí no es ganar una clásica más: es grabar su nombre para siempre en el mármol del ciclismo.
Pero para lograrlo necesita una primavera perfecta. Y una primavera perfecta empieza… descansando en invierno.
Por eso no sorprende que haya deslizado la posibilidad de saltarse una temporada de ciclocross para centrarse en la carretera. No es un impulso. Es estrategia.
La edad ya forma parte de la ecuación
A los 31 años, Van der Poel sigue siendo explosivo, pero la recuperación ya no es la misma que a los 24. Encadenar picos de forma, viajes y presión competitiva todo el año tiene un coste acumulativo.
Mientras tanto, Pogačar parece avanzar con una planificación pensada al milímetro para llegar demoledor a los momentos clave. La diferencia no está solo en las piernas. Está en cómo se gestiona la energía a lo largo del año.
Y en ese juego, reducir el invierno puede ser la única manera de alargar su dominio en primavera.
No es un adiós al ciclocross… es una batalla por la supervivencia
Van der Poel no ha dejado de amar el ciclocross. Sigue disfrutando, sigue ganando y sigue siendo el referente absoluto. Pero el ciclismo moderno obliga a elegir batallas.
El problema es que ahora su gran rival no está en el barro. Está en las clásicas. Y ese rival lo empuja, indirectamente, a replantear todo su calendario.
Puede que el público vea la decisión como una renuncia. Pero desde dentro es una adaptación para seguir compitiendo por las victorias más grandes.
Un esloveno puede cambiar el destino del barro
La ironía es brutal: el mayor dominador de la historia del ciclocross podría reducir su presencia no por perder nivel, sino porque otro fenómeno en la carretera lo obliga a evolucionar.
Pogačar no necesita correr en invierno para influir en el ciclocross. Su ambición en primavera ya está provocando ondas que llegan hasta el barro.
Y si Van der Poel decide algún día que necesita un invierno sin dorsal, el motivo no será el cansancio… será la guerra que lo espera meses después.
Una guerra que puede redefinir su legado. Y, de paso, cambiar para siempre el futuro del ciclocross.
2 feb. 2026


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